El fin de la circunstancia
Nada de lo verdaderamente importante lo elegimos nosotros: nacer, ser hombre o mujer, morir. Nacer es circunstancial, el sexo lo determina el padre, morir es el fin de la circunstancia.Archivos para Diciembre, 2008
La novela del instante inmediato
Para Carpio quien,
desde mi mente,
escribió esta entrada junto conmigo.
La cotidianidad le hace conocer algunas reacciones mías ante ciertas situaciones. Con ellas él ha esbozado, sin proponérselo, una fórmula de mi mente cuyos componentes varían a cada segundo. Él sabe, dentro de un margen de error, cuál será mi reacción ante alguna circunstancia que él haya atestiguado o, en su defecto, predecirá mi comportamiento basándose en circunstancias parecidas a las del momento.
En un tiempo infinito, él tendría la fórmula precisa para recrear mi mente. Pero esta opción se desvancece ante la finitud de nuestros cuerpos. ¿Las mentes seguirán existiendo sin el envoltorio de huesos y órganos? tampoco lo sabemos. ¿Existe entonces otra forma de acercarse a la predicción casi perfecta de un modelo mental? Probablemente nuestros cerebros la conocen y la ponen en práctica en aquellos contados momentos en que pienso una cosa y, con fracciones de segundo de diferencia, me entero de que él también pensaba en eso msimo en ese mismo instante.
Hay una infinitud de caminos que podrían tomar nuestras vidas y que siempre ignoraremos bajo esta realidad y esta percepción, sólo podemos experimentar una a la vez. Mejor dicho: una y sólo una porque después de experimentar ésta, no existe la manera de experimentar después ‘otra’. ¡Vaya que experimentamos la unicidad! Estamos condenados siempre a vivir un solo instante inmediato.





