Mi nueva rutina nos lleva al otro lado del puente, ése que casi nunca habíamos cruzado, ése que no existía cuando recién llegué a vivir por ahí. Mientras caminábamos varios metros por encima del paso veloz de los coches, hablamos de un posible escenario futuro, uno al que no me gustaría llegar. En este momento frente al monitor, pienso algo por demás obvio: de llegar a él, sería contigo. Hace mucho pensé que no llegaríamos ni al fin de año pasado… hoy estamos por llegar al fin del siguiente. El futuro cada vez llega más pronto, cuando menos lo espere, podríamos estar en la situación de la que hablábamos. ¿Cómo reaccionaré? no lo sé. Por ahora sólo sé que, noches como la de ayer, no hacen sino reafirmar tantos lazos invisibles para el ojo pero perceptibles para lo que a lo mejor es el alma.
El fin de la circunstancia
Nada de lo verdaderamente importante lo elegimos nosotros: nacer, ser hombre o mujer, morir. Nacer es circunstancial, el sexo lo determina el padre, morir es el fin de la circunstancia.1 comentario »
Tu comentario
HTML-Tags:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>






Hola, Cin.
Apenas abrí una cuenta en blogger para publicar esas cosas que no son mis patoaventuras (textos con un poquito de preparación).
Publicaré con la frecuencia que mis neuronas lo permitan.
Besos.