El fin de la circunstancia
Nada de lo verdaderamente importante lo elegimos nosotros: nacer, ser hombre o mujer, morir. Nacer es circunstancial, el sexo lo determina el padre, morir es el fin de la circunstancia.Archivos para Mayo, 2008
Tortura y alivio
Quiero atar mi pensamiento, clavarlo de todas las esquinas posibles para que no se mueva. Quiero pisotearlo y escupirle, quiero que agonice mientras yo me doy la media vuelta y me alejo. Quiero escuchar su muerte y no sentir el más mínimo impulso por rescatarlo, quiero saber que su tortura es mi alivio.
Ancla
En algún momento de la noche en que no podía dormir, sentí el peso de tu cuerpo que se dejaba caer en un lado del mío, el izquierdo. Tu respiración me dijo que dormías. Me concentré en ese peso, en ese ser inerte que reposaba mientras yo buscaba la salida de mi mente, para alcanzarte en el terreno del sueño. Recordé los momentos que en has compartido conmigo las ideas que flotan en tu conciencia, en esos momentos de vigilia en que nos miramos y conversamos. Recordé tu mirada sobre mí y tus palabras en mis oídos, recordé el café de tus ojos y el timbre de tu voz. Me perdí, no pude regresar. Cuando desperté estabas ahí junto, sin saber que te había pensado horas antes, sin saber que te hundiste en mí como una ancla que se sumerge en el mar de mi insomnio.
El sueño
Te vi acercarte a mí sólo para cumplir el compromiso de vernos. Venías retrasado y con prisa de irte. Te escuché vagas anécdotas que fueron como instantáneas tomadas de una larga película de la que no querías hacerme partícipe. El movimiento acelerado de tus labios traía la certeza de tu inminente partida, de la eterna distancia que, de nuevo, habría de separarnos.
Al despertar me di cuenta de que el sueño no está lejano de la realidad. Nuestro último encuentro sólo trajo breves relatos de tu último año de vida y el anuncio de tu siguiente salida. No mostrabas prisa por retirarte pero el recuerdo queda como una reunión efímera y borrosa, inútil y tardía.
Latencia
Circunstancias vienen y van, chocan y se translapan, se desvanecen y nacen. Son como átomos en su sistema molecular. Mis circunstancias me alejan y acercan a las de otras personas; a veces me aferro para mantenerme alrededor o en ellas, otras me alejo por cobardía o hartazgo. Hay una circunstancia que ronda mi mente, una que terminó hace tiempo pero que sigue latente de una forma u otra. Parece que me engaño al pensar que debo dar un último acercamiento para ponerle fin definitivo, creo que su fin llegó a pesar de mí pero aún no quiero aceptarlo.
Hay circunstancias que vivirán eternamente en nuestros recuerdos.





