Se ha ido. Se fue este mediodía y no estuve ahí para ver su partida, tal vez porque no quería verlo salir por la puerta o tal vez porque pensé que no se iría, que permanecería donde ha estado todo este tiempo, en mi espacio. Una ilusión más que se desvanece.
No pude despedirme, no sé qué le habrá dicho, a lo mejor sólo habría esperado a que él dijera algo como siempre, a que se comunicara, a recibir su último mensaje.
No sé si volverá. Sólo sé que lo extraño.





