El fin de la circunstancia
Nada de lo verdaderamente importante lo elegimos nosotros: nacer, ser hombre o mujer, morir. Nacer es circunstancial, el sexo lo determina el padre, morir es el fin de la circunstancia.Archivos para Abril, 2008
Una muerte
Habría una vez un niño que nacería en Veracruz. Su destino habría de cruzarse con una niña que nacería en Cuernavaca. Llegado ese día, habría una vez un niño que nacería en el Distrito Federal cuyo destino habría de cruzarse con el de una niña hermosa que nacería en la misma ciudad. Llegado ese momento, llegaría un mediodía del mes de mayo en que nacería una niña de la que no quiero hablar.
Sin importar el destino con el que se cruzó el primer niño, llegaría el día de su muerte. Llegó el día 28 de abril, día en que el segundo niño se presentó a verlo, para verlo morir, tal vez como un día a él lo vió nacer.
Adios G
Se ha ido. Se fue este mediodía y no estuve ahí para ver su partida, tal vez porque no quería verlo salir por la puerta o tal vez porque pensé que no se iría, que permanecería donde ha estado todo este tiempo, en mi espacio. Una ilusión más que se desvanece.
No pude despedirme, no sé qué le habrá dicho, a lo mejor sólo habría esperado a que él dijera algo como siempre, a que se comunicara, a recibir su último mensaje.
No sé si volverá. Sólo sé que lo extraño.
Horarios
Allá afuera es de noche, aquí apenas cayó la tarde. Para mis ojos es pleno mediodía, con tanta luz de la pantalla.
¿Qué hora será en el extremo más tranquilo de tu mente, donde aparezco suavemente sin provocarte turbaciones?





